Todos conocemos la vida y obras de Victor Jara: su trayectoria como trovador popular, la maravillosa sinfonía de sus canciones enraizadas en la tradición pueblerina, su vocación como actor y director de teatro que ahonda en las vertientes más profundas y más creadoras de la gente; todo ello permeado por una protesta permanente contra las injusticias del acontecer diario en su comunidad, en su pueblo y en el mundo.